EL LENGUAJE DE MI CONSULTA: LOS CUATRO PILARES
DOS CUADROS, UN CABALLETE Y UN OVILLO
Cuando entras en mi despacho, no ves solo una clínica, sino mi historia plasmada por los pinceles de mi padre: son el corazón de mi consulta. Estos símbolos son mi carta de presentación silenciosa, ya que explican quién soy yo, cómo entiendo la psicología y la vida y, además, qué puedo hacer por ti.
El primer cuadro: El Sicomoro (La Perspectiva y el diálogo).
Este primer cuadro muestra un árbol llamado Sicomoro con dos personas debajo, en pleno diálogo y un camino. Esta imagen representa el dialogo terapéutico. Este árbol permitió hace años a una persona de baja estatura subir para tener una nueva perspectiva, una segunda mirada. Así que tuvo que subir al árbol para ver, la terapia es ese espacio que te permite elevarte sobre los ruidos y sobre tus problemas y descubrir que por muy perdido que te puedas sentir siempre hay un camino por recorrer, una ruta hacia adelante y poder ver tu propósito con claridad. No importa tu “estatura actual” importa tu voluntad de subir.
Esta imagen nace de una herida transformada en motor. Cuando era pequeña, un psicólogo sentenció mi futuro delante de mis padres: “no llegará a nada, será una mujer de delantal”. Esa etiqueta buscaba limitarme y negar mi capacidad de estudiar o de crecer profesionalmente. Pero en casa, la esperanza, la constancia y la motivación eran palabras vivas. Mis padres no creyeron en el “no podrá”. Hoy soy madre de familia numerosa y hace más de diez años abrí este centro. Ese “delantal” se ha convertido en una bata profesional, pero también en el calor de un hogar numeroso donde la vida y el trabajo se entrelazan.
En mi consulta no encontraras solo una psicóloga con títulos, sino una mujer que sabe que es luchar contra los prejuicios y cree en el potencial de cada persona.
El segundo cuadro: El karité ( el proceso de la Transformación y la Constancia)
Este segundo cuadro muestra una mujer removiendo con fuerza para crear manteca de karité. Este es el cuadro de la transformación. Es el símbolo de la constancia. Yo misma tuve que remover mucho desde aquel diagnóstico infantil. Escogí la constancia y la motivación. Este cuadro nos recuerda que el cambio real requiere esfuerzo y paciencia, el fruto siempre llega. No es esperar a que las cosas cambien solas, sino en confiar que con esfuerzo y apoyo el sufrimiento se puede transformar en aprendizaje y fruto. Hacer manteca es un proceso largo, duro y manual, requiere paciencia y fe en el resultado. Así hice mis estudios y mis formaciones, entre embarazos y crianza. Este cuadro es un homenaje a la motivación, a la esperanza y la constancia: valores que me enseñaron mis padres y hoy pongo al servicio de mis pacientes.
El Caballete (Tus Recursos)
Verás un caballete con un lienzo a medio pintar. Representa los recursos que todos tenemos a nuestro alrededor, pero que a veces no sabemos ver. En la consulta, mi objetivo es ayudarte a identificar qué colores, qué pinceles y qué apoyos tienes en tu entorno para poder pintar tu propio futuro y ver los motivos que dan sentido a tu vida, buscando siempre tu propósito vital. No estás solo/a, tienes herramientas, y aprenderemos a usarlas.
El ovillo: El hilo que nos une
Junto al cuadro del Sicomoro, de la mujer del Karité y del caballete, encontrarás también unos hilos de ganchillo. Para mí, estos hilos no son solo una afición, son un homenaje y una herramienta de vida. Es un símbolo. El ganchillo es mi vínculo con mis abuelas y mi madre. Ellas fueron mujeres que, pese a su deseo de saber, no tuvieron la oportunidad de cursar los estudios que habrían querido. Con sus manos y su lucha silenciosa, fueron tejiendo la red que me permitió a mí llegar a la universidad y ser la psicóloga que soy hoy. Cada vez que cojo el ganchillo, recuerdo que mi título es también el fruto de su esfuerzo.
También, el ganchillo tiene más significados. La terapia, como un tejido, no se hace de golpe. Se hace punto por punto, con constancia, con paciencia y corrigiendo cuando un punto se sale de su sitio. Nos enseña que, aunque a veces nos sintamos “deshilachados”, siempre podemos volver a tomar el hijo y reconstruir nuestra historia. Esta actividad me ayuda a mantener una visión profunda de la persona. En lugar de ver problemas, veo hilos que se deben desenredar. Desde mi visión personal, creo que cada vida tiene un diseño único y lleno de sentido y mi misión es ayudarte a encontrar el tuyo.
En mi consulta no solo hay ciencia, hay una visión humana. Encontrarás alguien que te ayuda a mirar con perspectiva (Sicomoro), a trabajar con constancia (Karité), a utilizar tus recursos (caballete) y a tejer con paciencia el futuro que quieres (ganchillo).
"En Psicohaps no ponemos etiquetas que limitan; te ayudamos a tomar el hilo de tu vida para tejer la mejor versión de ti mismo/a."
Por tanto, mi trayectoria me ha enseñado algo importante: las virtudes del carácter (la motivación, las ganas de superación y la constancia) son, a menudo, mucho más determinantes que la capacidad intelectual innata. El cerebro es plástico y el corazón humano es inagotable. La constancia es la inteligencia puesta en práctica a lo largo del tiempo. La motivación es el motor que nace de la esperanza. Si tienes un motivo profundo, encuentras la fuerza donde parecía que no la había, por tanto, muchas veces una persona motivada puede llegar mucho más lejos que una persona "inteligente" que no sabe hacia dónde va.
Desde mi visión, cada persona es una obra en construcción. No somos solo un número en un test de CI. Somos la suma de nuestras ganas de mejorar y de nuestra capacidad para no rendirnos.
En la consulta, mi objetivo no es solo "curar" síntomas, sino despertar estas virtudes en ti. Quiero que sepas que, tu voluntad y tu constancia pueden abrir puertas que la inteligencia sola no podría ni rozar.